VOCACIÓN DE LIRIO
Yo solo existo, amor, si estoy contigo.
Soy lo que ves,
no más que un cúmulo
de carne y huesos
sostenido por algo
-acaso el alma-
que no existe si no es contigo.
Si soy un títere, amor,
un cuerpo de madera y desalmado;
tú eres aliento y voluntad,
el grillo, el hada y la razón
que me completan y me dan sentido.
No existe el alma, amor,
no somos más que nichos
de carne moribunda que se inflama
y que se funde
en otra carne moribunda
y nos engaña, amor,
haciéndonos creer que estamos vivos.
Tu amor es la más cruel de las mentiras.
Tu amor me hace creer que soy y existo,
me hace olvidar que soy cadáver
con firme vocación de lirio.
No somos nada, amor, no somos nada
más que dos cuerpos malheridos
que se buscan y se aman
en su imparable
carrera hacia el abismo;
dos cuerpos sin futuro ni esperanza,
dos cuerpos condenados al exilio,
amándose en los márgenes
de esta injusta prórroga
con que hemos sido bendecidos.
No sé quién soy, amor,
no sé quién soy si no es contigo.
Sergio Iborra. Recitado Paco Vicente Cruz