TU CUERPO, AZUL Y CLARO

Muestra tu cuerpo, azul y claro, mujer,
como el cielo que ilumina tus días.
Que tus senos audaces impongan su ley
y no se dejen doblegar por el furor
de varones que arrastran su dominio
hasta las puertas deslumbrantes de la mentira.


Rebélate contra la voracidad de los patriarcas,
devoradores de sueños, amos de la noche.
Que sepan que tu cara tapada ya no sostiene
más el peso infecto de su voracidad.
Que conozcan el cuerpo que acabará
con la esclavitud perenne del serrallo.


Suelta la mortecina ropa que se pliega
sobre tus firmes y poderosas caderas,
que caiga como un telón celestial
sobre los vanos espectadores de tu esclavitud.
Su teatro no es de sueños, nunca lo ha sido,
y ahora tu cuerpo desnudo dirá la verdad.


El espectáculo será fuego para tu corazón,
que las demás acudan en tropel y te sigan.
Hoy es el día en que la tierra quedará lavada
de las impurezas que arrojaron sobre tu cuerpo,
y tus ojos se podrán abrir, cristalinos, a esa luz
que has traído desde los confines del universo.

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