Si yo pasara hambre

Si yo pasara hambre sería bestia,
pues las bestias comen de pura lucha
cuando el tiempo les dicta la hora.
Mi hambre sería de cualquier cosa
que es la verdadera hambre,
la que queda en la conciencia
de los comedores de raíces,
el recurso de un hombre vencido
que no se para a contemplar
ni a la luna, ni a los malos presagios
de un nuevo día.


Si yo pasara hambre tendría fe.
Fe en la comida que pasa por delante
de las bocas vacías de mis descendientes,
que se encienden de furia antes de atacar.
¿Quién los parará si dios ha huido?
Todos firmaríamos un pacto de sangre
y los demonios resucitarían de inmediato.


Si yo pasara hambre no volvería
a confiar en los que sonríen
para conformar almas de hielo
y agitar banderas de codicia,
ni en los arqueros de la sumisión que presumen
de cuerpo presente mientras enarbolan
patrias vacías.


Si yo pasara hambre
me comería a mis enemigos
pero jamás bebería su sangre.

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