FIDELIDAD
Yo no me pliego a modas ni a ismos.
No persigo la fama de la arista
y solo le soy fiel a mi arte.
Roto el color, todo es volumen;
roto el volumen, todo es forma
y esas cinco mujeres, cinco putas
con cara de ñu y pechos de pirámide,
geométricas frutas en sazón,
torsiones imposibles y sin sombras,
desprovistas de toda perspectiva,
rompieron el color,
rompieron el volumen
y todo es pura forma en ellas.
Y qué manera de romper
y de mirar y de poner
patas arriba el arte.
Cuando él pintó a esas cinco señoritas
yo aún pintaba ojos con pupilas,
cuellos que no ascendían aún en llamas
con la elegancia de los cisnes,
cabezas que aún no se inclinaban
con la delicadeza de un narciso:
yo aún no era yo mismo,
yo aún no era mi propio movimiento.
No me dejé arrastrar –que era lo fácil-,
me refugié en la piedra, en la escultura,
hasta que tú -como un arcángel,
como una anunciación sienesa,
como un regalo- apareciste;
hasta que tú, mujer egipcia,
mujer también del África,
apareciste para abrir mis ojos:
tú transformaste en carne mis efigies,
tú trastornaste el rumbo de mis planes
porque estabas desde antes en mis sueños.
Fuimos dos almas embrujadas,
dos almas destinadas a encontrarse.
Fascinado, cogí cuanto me diste;
agradecido, te ofrecí el impulso
que tú necesitabas
y después me olvidé de ti
para volver a la pintura,
para ser único y sublime.
Porque yo solo le soy fiel al arte.
Sergio Iborra. Recitado Paco Vicente Cruz