ESPERANZA

Paseo, ando por la calle,
piso baldosas que se mueven
con la angustia de que alguna me trague.
Pero es falso mi temor, bien lo sé.
No tengo la mente limpia de odios
como no tengo el corazón abierto a todos.
Nada es suficiente para que siga mi camino
pero lo sigo, paciente y confiado.


Ya está bien de tonterías.
¿Qué me dice la esperanza de todo
lo que ha de llegar?
Que llegará tarde, como todo lo bueno,
O que, quizá, nunca llegue.
Pero sigo pensando en ella,
con esquivas traiciones a su memoria
y planeados olvidos para no tenerla presente.


No hay más tiempo.
No soñemos con avances inútiles de temporada,
la necesidad de que algo se haga realidad
no ahuyentará los diablos alados de mi fantasía.
No puedo dormir y quiebro mi mente con banalidades.
Ahí está lo más sombrío de la vida:
Espantar el miedo al obsceno deseo trivial
y suplicar una simple gota de lluvia que lave mi cerebro.

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