EL OLVIDO, TODOS LOS OLVIDOS

El olvido, todos los olvidos…
No es maldición que se siembra
sino resorte que salta en el tiempo
y el tiempo, ya sabemos, es olvido.


Queremos y no podemos recordar.
Somos agua que se desliza y se pierde.
¿Te acuerdas de ese día que…?
Recordar es ver palidecer la memoria.


Pero también queremos olvidar,
si es que olvidar se puede…
Olvidar el amor que se esconde en un insondable
rincón de nuestro ser y nos hiere a perpetuidad.
Queremos olvidar el dolor del olvido…
Olvidar igual que seremos olvidados.


Todos los recuerdos son brumas,
humo de calderas nunca apagadas,
fuegos que se consumen entre carcajadas de los dioses
mientras huimos de nuestro futuro.


Y el olvido, todos los olvidos…
La perpetua luz que nunca más veremos
borrada ya de los senderos que una vez surcamos.
Sólo nos queda el último camino,
un camino al silencio,
pisado a conciencia, a todos abierto,
el camino que nos lleva al absoluto olvido.

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