DEBAJO DE LA MESA

Salgo de debajo de una mesa
que es de donde salen las sorpresas
en los juegos infantiles, y me pongo
a caminar con la tranquilidad
de los que no tienen nada que recordar,
de los que solo han vivido de sueños,
de los que no han empezado a vivir
y ya parece que lo han vivido todo.


Pero ¿Qué había debajo de esa mesa?
Un brasero apagado,
una pequeña manta de lana
y una pelota de goma.
Y claro, lo invisible, lo soñado…
Lo que está sin ser y lo que es sin estar.
La paradoja de vivir sin estar vivo
y de morir cuando aún no has muerto.


Y por encima, ensuciando el mantel de flores,
la vida que pasa de largo,
que deja sus malditas huellas,
que no atiende a razones
y que ve morir a todos en riguroso silencio.
Después una leve y vulgar rutina:
Alguien lava el mantel y lo vuelve
a colocar sobre la mesa.
La manta, la pelota y el brasero
terminarán en la basura.

A %d blogueros les gusta esto: