CORRER

Nada es posible ya ni lo será;
sólo las bombas, que atruenan mis oídos,
me dicen la verdad.
Nada que hayamos soñado
se volverá terrenal en nuestras vidas
salvo la muerte que veo llegar,
en súbito abrazo, a separarnos.

Toca la huida, y en la sangre que piso
se refleja el dolor de los míos.
Nada tras de mí queda en el recuerdo,
a cada lado la vida se deshace en un soplo
y yo, crédulo, intento escapar hacia delante.
Si esto es la vida no sé si ahora vivo
o todo es un sueño que no tiene fin,
un delirio próximo a la muerte…

Corro, no paro de correr,
como si en ello dejara mi destino.
Si el mundo quiere verme correr
que abra bien los ojos,
su mirada en nada me consuela,
pero no pararé hasta que mis pies
sean anclados por las llagas.

Abandonados,
cerradas todas las puertas,
ahora es el momento de luchar,
de abrirnos paso entre lamentos y bombas,
de derribar muros y abrir esperanzas.
De alzar las manos al sol
y traer la luz a nuestra tierra.

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