CONTRA EL TIEMPO

Llegan los días de ardua peregrinación
al compás del tiempo.
Todo pasa entre espasmos silenciosos
y miradas indiferentes.


El amor se paga con el silencio en los labios
y la pesadumbre en el alma.
Los días son semanas disfrazadas de meses
que bailan al son de las furias.


El tiempo, redentor de almas perdidas,
está ansioso de locura para satisfacerse
mientras contempla, risueño, los yerros que
acumulamos sus pacientes cautivos.


Pobre de aquel que se crea puro o no esté loco
en este tiempo de absoluta inanición.
Tiempo gris, perpetuo y yermo
que mira de frente…, y sonríe,
avanza entre desastres…, y sonríe.
…Siempre sonríe.

A %d blogueros les gusta esto: