A UN HOMBRE CON FUTURO

Sonríe siempre que se mira al espejo
y de su cara solo le preocupa un grano
que de inmediato se estalla con la mano
para así dejar inmaculado el entrecejo.


En su vida el mundo es solo un reflejo
de devota sumisión al jamón serrano
y en sus cortas luces, como ser humano,
nada horrible y atroz le deja perplejo.


Mira con violencia y descaro el futuro,
y decide que hay que ser despiadado
para poder derribar cualquier muro


que le impida pasar raudo al otro lado
donde triunfan los tipos más duros
y todos escuchan al que más ha gritado.

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